Fundación Adoptar - Tucumán: Una Defensora de Menores sin pena y sin gloria

Tucumán: Una Defensora de Menores sin pena y sin gloria

Fuente Fue en Tucumán el día sábado 16 de agosto del 2014. Eran recién pasadas las 18 horas cuando la camioneta Ford EcoSport  patente KNX 305 chocó de frente con una motocicleta pequeña en...

Trata de bebés de Misiones a la Feria del Libro

Fuente La 45ª Feria Internacional del Libro tiene lugar hasta el lunes 13 de mayo en la Sociedad Rural de Buenos Aires El acto del Día de Misiones se celebró ayer en la Sala...

¿Una fundación por amor a nuestros hijos?

La presente editorial no contiene valoración personal ni institucional de ninguna naturaleza, sino tan sólo la recopilación de información que ofrecen públicamente las personas e instituciones involucradas El “25.04.2019“ se ha publicitado a través...

Compra-Venta de bebés, en Argentina es mercado libre

Todos, absolutamente todos, conocemos o tenemos información en mayor o menor medida que en algún lugar que sabemos, incluso dentro de nuestra propia familia existe una persona cuyo pasado no se conoce muy bien,...


Historia del presidente

Un ejemplo a NO seguir

Julio César Ruiz

Presidente fundador
Fundación Adoptar

Este sitio desea volcar las experiencias de una pequeña historia de amor. Quiere ser un instrumento para colaborar en situaciones difíciles por las que algunas personas, ofuscadas por el temor, por la desconfianza o el descreimiento en el amor, reaccionan desesperadas, sin saber, sin entender, qué les está ocurriendo.

Julio César Ruiz se define a sí mismo como un modelo. Nació en la norteña provincia de Tucumán, Argentina a principios del año 51 o a fines del 50 bajo circunstancias no completamente claras. Hijo extramatrimonial de un médico rural y de la enfermera que lo ayudaba en el precario hospital, fue entregado a una familia de la ciudad que lo crio ocultándole sus orígenes. Repitió algunos cursos de la primaria, por malas notas alguna vez y por una larga hepatitis en otra oportunidad. La secundaria la terminó a los 35 años y la carrera de abogacía la dejó a la mitad. Tuvo un puñado de trabajos, fue taxista, mozo de bar, empleado de comercio vendiendo artículos para el hogar, personal jerárquico en la empresa de energía eléctrica de su ciudad y finalmente se jubiló muy joven por invalidez luego de un infarto. Se casó dos veces y tuvo más de media docena de hijos y desde el año 2000 aboca su vida a la defensa de los derechos del niño, a la investigación de temáticas relacionadas con la niñez, a asesoramiento en adopciones y a sanar a través de todo ello, una propia infancia herida, una adolescencia rebelde y una adultez que estuvo marcada por la búsqueda y encuentro de sus propios orígenes biológicos. Julio César Ruiz se define a sí mismo como un modelo... que no hay que seguir.

Leer Más