Ver para creer, una necesidad humana

Publicado el 20 octubre, 2009 por Julio César Ruiz

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La pasividad con que la Comunidad del Mundo en general y de la Argentina en particular observa el incremento de los abusos sexuales contra niños, ya por aquel terrible criterio que:“eso ocurre lejos de nuestra casa”, o que: “nunca nos tocará a nosotros”, es el peor de los males de nuestra época.

Esto es así por que no existe Sociedad, ni Soberanía, ni Justicia, cuando el Cuerpo de un Pueblo mira lo que pasa a su alrededor y no asume que se ha producido una ruptura de su Salud y que ese “estado de enfermedad”, le impedirá reconstituirse como Organismo Vital, por no querer, o no poder darse cuenta, del mal que lo afecta.

Ello, lo lleva a incorporar en algo así como el subconsciente colectivo… LA NATURALIDAD DE ESTOS HECHOS…y dejarse estar, creyendo erróneamente con el paso del tiempo, que ésto, es común, habitual, normal, cuando no… “lícito”.

Pero, definitivamente, ESA NATURALIDAD tan sólo se rompe con EL ESCÁNDALO, único estado emocional que conmociona y puede hacer reaccionar sobre que ésto, que está mal, debe terminar ¡YA!

Desgarrado este velo, aunque sus ciudadanos, en particular, no hagan nada, no importará, pero, ya cobrará, aquella “naturalidad”, una conformación social diferente, que hará zozobrar el statu quo, y progresivamente encausará el verdadero sentimiento de repulsión que provoca para las conciencias humanas, la comprensión, de que un niño, no está preparado para recibir, ni en su cuerpo, ni en su espíritu, infamias contrarias a su madurez emocional que aún no ha logrado.

La desaparición de niños, niñas y adolescentes, por sustracción, supresión de identidad, apropiación y tráfico de bebés, aún no nos ha permitido determinar a dónde están, qué fue de la vida de ellos. Lo único que se nos ocurre apostar, es que no todos son llevados a Countries para pasar a “ser hijos” de “familias pudientes”, en desmedro de sus madres pobres.

La Fundación Adoptar de Tucumán-Argentina, viene trabajando incansablemente, con Organismos Internacionales en la persecución de pedófilos, que no tan en las sombras,“trabajan”, también sin descanso, para procurarse la carne pequeña que les da placer y muchos de estos niños desaparecidos, son “chupados” por la pornografía infantil que les ofrece a sus productores magníficas ganancias económicas, ya en la venta del material, ya en el turismo sexual, ya para sus propios bajos instintos y placeres personales.

Hace mucho tiempo venimos buscando una fotografía que podamos mostrar y que no sea perjudicial para la salud del observador, que no sea merecedora de aplicación de penas para el que la recepcione, pero, que satisfaga, no sólo la curiosidad humana… de “ver para creer”, sino que pueda golpear, la conciencia y con ello, el beneficio social del ESCÁNDALO, como única o última herramienta de preservación, que aunque sea, provoque el temor moral colectivo, que nos permita cuidar más a nuestros niños. No puede ser que siga existiéndo una Argentina oculta que nadei conozca.

La imagen que observará más abajo, fue extraída por nuestra Organización de un video que muestra la posterior violación de esta niña en cámara y que batió record de compras por Internet.

Agudice su imaginación, póngale en ese subconsciente comunitario… un nombre a la niña, colóquele una edad y la identidad que usted desee…

Deje que sus ojos vean… que su corazón perciba y reaccione con el sentimiento que le provoque en este instante. Admítalo… siéntalo… dígalo… grítelo… ayúdenos a ESCANDALIZAR.

A usted diciéndo: “ésto no quiero ver”, no lo salva de nada, por el contrario, en esa realidad, inexorable usted se verá inmerso algún día, no quizá en lo personal, pero sí en lo social, en esa comunidad de congéneres que también viven a su lado y con la cual, obligatoriamente deberá convivir…o quizá ya no usted… sino sus hijos.

Si ha decidido ayudarnos a “escandalizar” a otros, reenvíe esta noticia, quizá así logremos, ese deseo tan humano, que es “ver…para creer”.

Pedimos disculpas por esta publicación, pero esto es así y pertenece a la Argentina cotidiana, y es tan solamente el primer desafío: DARNOS CUENTA.

1885

Escribió Julio César Ruiz