Tráfico de Bebés: La dramaturgia actoral

Publicado el 23 enero, 2010 por Julio César Ruiz

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OTRA MODALIDAD PARA TRAFICAR BEBÉS DE AÑATUYA, SANTIAGO DEL ESTERO ARGENTINA

Los adquirentes o personas que trafiquen bebés, serán señalados públicamente de esta manera que lo hacemos en esta editorial y en cada oportunidad que el Pueblo de Añatuya, Santiago del Estero, República Argentina los identifique.

La dramaturgia actoral

La pareja cuando decide traficar a un humano, dentro de la Argentina, para utilizarlo en el cumplimiento de rol de “hijo”, una vez que producen el traslado de la parturienta, desde Santiago del Estero, Argentina, la ingresan a un hospital o clínica privada más cercano su domicilio.

A partir de allí, en tres actos, realizan una puesta en escena, que despertaría la envidia de cualquier artista del Jet Set de Hollywood.

Primer Acto

Habiendo sido “descubiertos” sobre la ilegalidad de la situación, el marido, en los pasillos del Hospital o Clínica Privada, llorando por cierto, pegándole cachetadas a la pared y tomándose los pelos, con su rostro desencajado y enrojecido, con un verdadero despliegue de histriónica actuación, se coloca frente a su esposa, y le “confiesa” a los gritos, que ese niño, que está a punto de nacer es su propio hijo, producto de un affaire furtivo, que por casualidad tuvo, cuando pasaba por Santiago del Estero mientras iba a trabajar.

En no más de 17 segundos el marido infiel es “perdonado” y los médicos, para ese momento sumamente “conmovidos” por lo que acaban de presenciar y para evitar mayores sufrimientos de la pareja que acaba de vivir semejante circunstancia marital, les certifican sin dudar, que el bebé es hijo propio, con lo cual, por tanto dolor, le otorgan al matrimonio, al borde de la ruptura, envueltos en sollozos, el premio final de la puesta: “un humano recién nacido para cumplir un rol de hijo”.

Segundo Acto

La “mujercita”, la panza como dicen algunos, que nunca fue ingresada a la clínica o al hospital, ni como paciente ni como mujer embarazada ni como nadie, sale por la puerta trasera, contando unos pesitos, que le servirán, quizá, para darle de comer dos meses a sus tres hijos más grandes. Regresa a su Pueblo, en la camioneta que la espera en la esquina, de propiedad de los que muy pronto volverán a trasladar otras mujercitas, sexualmente “irresistibles” para los viajantes que por casualidad pasan por la zona.

Tercer Acto y culminación de la obra

La pareja, por supuesto siempre acongojada por la traición que acaban de superar, en medio de susurros, caricias, promesas y llenos de amor, llevan al “hijo conseguido” hasta el auto en el estacionamiento. Con todo amor, lo cambian con ropa nueva, chupete, mamadera, escarpines, un babero blanco, una toalla con patitos y un pequeño moisés sin pintar, que…ohhh… por casualidad acaban de encontrar en el baúl.

PREMIO A LA MEJOR ACTUACIÓN DEL AÑO 2009

cine

Escribió Julio César Ruiz