Ante las dudas que surgen sobre la adopción de niños haitianos

Opinamos, que éste es el momento de dar una mano, en todo sentido al pueblo de Haití, y no mantener expectativas por adoptar niños, que aún no se sabe, ni siquiera si perdieron o no sus familiares. En este sentido, no se puede juzgar que todos son huérfanos.
Entendemos y de esta manera lo hemos hecho conocer a la población, que ahora, los niños deben estar resguardados, como cada vez más, y a medida que avanza la organización de la catástrofe lo están siendo.
Luego, vendrá el momento, en que los Estados, acuerden los modos de adopción, de los niños que verdaderamente lo precisan. Actuar en sentido contrario, puede fomentar el tráfico de bebés
Escuche las opiniones de Andrés Franco, representante de UNICEF en Argentina
¿Padres argentinos para niños haitianos?…les parece…¿ahora?…¿en estos momentos?
DIARIO CRITICA
OPINIÓN
“No hay que ir a quitar chicos”
Es comprensible la actitud que tienen los aspirantes a adoptar. Esto no solamente ocurre hoy tras el terremoto en Haití, sino que pasó en el último tsunami y en cada desastre mundial.
Pero no se pueden manotear criaturas en un país que acaba de sufrir una catástrofe cuando no se sabe todavía si esos chicos perdieron o no a sus familiares. Los que lo hacen parecen buitres.
Eso les puede crear un trauma sin retorno a esos chicos, en medio de semejante drama.
Estoy de acuerdo con la ley: hay que esperar que el país se ordene y recién ahí ver cuáles de esos chicos sí pueden ser dados legalmente en adopción. Vayamos a Haití a dar una mano, pero no a quitar a los chicos.
Una paradoja
La fotografía que muestran los medios de comunicación de estos niños haitianos parados en derrumbes, nos recuerdan a los niños nuestros, de Añatuya, Santiago del Estero, Argentina, parados en basurales, intentando sobrevivir. Los que ni siquiera tienen esa oportunidad, desaparecen, en un promedio de 12 por semana, nada más que del sureste de esa región.
Quizá los errores sean confundir solidaridad con ser padres. Lo primero es darle a Haití lo que ahora precisa. Ser padres, es otra cosa.
Escribió Julio César Ruiz.











