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Esquiva los términos que se relacionan con el delito de tráfico humano y le llama “entregas”. Apela a la naturalidad de ese tipo de delitos, no sólo reconociéndolo sino haciendo apología de él.
Recordemos que este funcionario, es Intendente de Añatuya, la segunda fábrica de bebés de Argentina.
Obscenamente, como si las mujeres de Añatuya pudieran elegir al cliente, expresa textualmente: “Nunca negué la entrega de bebés en la zona, pero hay que entender que esto es una cuestión que forma parte de la historia de los lugareños desde hace muchos años cuando las madres daban sus hijos, con la mejor intención, a quienes pudieran encargarse de su formación. No a cualquiera, sino a las personas con mejor posición económica. Pero esto no es tráfico, no se trata de percibir algo a cambio, si eso pasó estamos pervirtiendo una cultura que fue útil“, sostiene Ulloa quien se presenta como maestro de grado y amante de la lingüística.
Escribió Julio César Ruiz