Reglas anti-pederastía

Publicado el 17 mayo, 2011 por Julio César Ruiz

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REGLAS ANTI PEDERASTÍA

Modos de detectar un niño abusado, cómo abordarlo, cómo escucharlo y consideraciones a tener en cuenta cuando se produce el conocimiento de la verdad

Usted, como persona de bien, nunca abusaría un niño. La mayoría de las personas respetan y aman a los niños.

Usted, al igual que yo, recibió como crianza, el concepto que debemos cuidarnos de las personas desconocidas, cuando nos llamen o nos quieran abordar en la calle. Hasta nos decían, recuerdo, que debíamos ponernos al lado de una viejita y pedir auxilio.

Sin embargo, cuando salíamos a pasear, nuestra madre, con el dedo índice en punta, nos decía: “y hacele caso al abuelo en todo lo que te diga, sino no sales más”

Dado que el 95% de los abusos sexuales contra niños ocurren dentro del seno familiar, y ejecutados por los propios adultos referentes del niño, quizá, ha llegado la hora de considerar, otro rubro de agresores…los familiares y conocidos.

El hecho que sean parientes, por lógica, nos genera confianza y ése, exactamente ése, es el elemento que precisa el pedófilo para agraviar a un niño. La confianza del niño para iniciar los abusos, y la confianza de todos para continuarlo en el tiempo.

Hablar de estas cosas es importante y no debemos tener temor. Nuestros padres, nos enseñaron a cruzar la calle, a no jugar con fuego y quizá por ello, hemos sobrevivido hasta acá, y podemos decir, que estamos vivos.

Cuando nos referimos a abusos sexuales contra niños, hablar de cifras produce espanto, pero, debemos conocerlas, por cuanto la ignorancia es otro de los elementos que nos colocan en estadísticas como éstas: El 98% de los abusos contra niños se deben a descuidos, a falta de atención de sus padres o responsables.

Esto más que significar un horror, es una buena noticia, ya que si lo pensamos, el 98% de los casos, los podemos prevenir, tan sólo con atención y cuidado, tomando los recaudos para que ello no ocurra.

Pero, es importante decir, que esta advertencia, no es para que todos desconfiemos de todos, sino para ser cuidadoso con nuestros hijos.

En Argentina, hay funcionarios y políticos que se transforman en cómplices de delincuentes sexuales, ya que a pesar de tener el Imperium para mejorar la calidad de vida de los niños no lo hacen. Esta inacción los transforma en funcionarios pro-pedófilos.

Para que se comprenda, pro pedófilo, deberá ser tipificado en el Código Penal Argentino, aproximadamente, de esta manera:

PRO PEDÓFILO “Es toda persona, que teniendo cualquier tipo de responsabilidad sobre un bebé, niño, niña o adolescente, guardare silencio y/o inacción, ante la agresión sexual contra el pequeño, no haya acudido, de modo inmediato a solucionarlo y poner al resguardo perfecto a la víctima”.

La pro pedofilia, significa una acción dolosa, ya que por acción u omisión colabora positivamente, con el agresor, en la continuidad de la conducta antijurídica, lo que le asigna automáticamente la figura del cómplice, como partícipe necesario, en relación directa con la obligación de la carga, ya sea civil, penal o procesal.

Alegar desconocimiento de la situación o de la responsabilidad, de ninguna manera quita la responsabilidad, por cuanto, ello mismo, implica una modalidad de abandono grave de la criatura, impropio del cuidado de un buen padre de familia.

Corresponde el quite automático de la patria potestad del o los progenitores culpables y la inhabilitación perpetua, si fuera empleado o funcionario de cualquiera de los tres poderes del Estado y se demostrara que al menos una vez, fue notificado fehacientemente de la situación que debía resolver y él debió solucionar.

Recordemos, siempre, que en nuestro Código Penal hay dos maneras de delinquir: por acción, o por omisión.

Cómo actúa y qué piensa un pedófilo

La agresión sexual contra un niño, puede ser un camino sin regreso para el pequeño. Cuando la criatura es más grande, el daño, puede ser mayor. Dependerá de sus responsables, conducir esta situación de la mejor manera, para que el pequeño transcurra por esta situación de la mejor manera posible.

Para ello, es necesario conocer la personalidad, la metodología, cómo actúa un pedófilo.

Primero lo definamos:

El pedófilo, comúnmente llamado abusador nunca tiene cómplices “consciente que está cometiendo un delito”, ya que precisa la sombra para actuar y cualquier persona que conociera “su secreto” podría comprometer el silencio y la impunidad que precisa para cometer sus tropelías.

Tampoco él concibe el acompañamiento o encubrimiento con la participación de una o más personas, porque sabe, que nadie estará de acuerdo con esta perversión.

Desde la impunidad que va logrando poco a poco actúa y cautiva. La simpatía y la bondad, para ganarse la confianza, es su herramienta fundamental, sin ella, le sería imposible desplegar sus acciones.

También este estado de confianza, de integralidad, de familiaridad con la víctima y su familia, le permitirá, mantener en el tiempo el estado de abuso del niño, niña o adolescente, sin que nadie lo advierta.

El pedófilo tiene una conducta diferente al violador, este último precisa la fuerza y la oportunidad, el pedófilo, exclusivamente…la confianza.

Veamos rápidamente quienes son y cómo actúan los abusadores.

a) En un 97% los abusos sexuales contra niños se ejecutan dentro del seno familiar y son causados por los propios adultos referentes del niño.

b) En el ranking de los adultos que cometen abusos sexuales contra niños, ocupan el primero y sucesivos puestos los: padres biológicos, padrastros, abuelos, tíos, amigos del hogar, sacerdotes, maestros, y allegados de la familia.

c) El 99% de los pederastas son hombres.

Cómo comienza la búsqueda y el abordaje a la víctima del pederasta

Lo primero que hace un pedófilo es mezclarse con la familia. Luego (fundamental) consigue ganarse la confianza de los padres (o de la madre).

Cuando observa la falta de control, o el relajamiento de los padres, en cuanto a su presencia, se dirige hacia el niño buscando la oportunidad de hacer con él, un contacto físico casual, especialmente el relacionado con juegos, que cautivan al niño y otorga a la familia un grado de familiaridad, que va logrando de a poco.

Cuando ya ha logrado estas dos etapas, comienza a ejercer sobre el niño acciones de neto corte sexual, como: merodeo de sus órganos sexuales, acercamiento a sus partes privadas, tocamientos y todo acto relacionado con estas características.

La próxima meta, es donde trasunta la verdadera perversidad, ya que comienza a ejecutar acciones obscenas dirigidas siempre, a involucrarlo al niño, que por supuesto, el mismo propone y ejecuta. Generalmente, por ser un hecho nuevo, desconocido, el niño queda tieso, asustado, inmóvil, situación en que el pedófilo advierte que todo está listo para la ejecución.

Finalmente ejercerá la presión suficiente, para hacerla comprender a la criatura por qué debe guardar silencio.

Un ejemplo para comprender cómo manipula al niño, en esa ostentación de poder que despliega para amedrentarlo y atraparlo

Impunemente se desnuda delante del niño, saca y le muestra sus genitales, proponiéndole al niño que lo toque. Cuando eso ha ocurrido, comienza a responsabilizarlo de lo que acaba de pasar. Lo manipula desde la culpa, hace como que se asocia a él, le propone complicidad y a partir de allí que ninguno de los dos contará nada a nadie.

Por temor, por culpa o por pudor, el niño termina acatando el silencio propuesto por el pedófilo.

Algo que debemos sumar a la angustia del niño

Si la mayoría de los abusos sexuales contra niños, ocurren dentro del seno familiar y son ejecutados por los propios adultos referentes del niño, obviamente, en la mayoría de los casos, el niño está unido afectivamente con el abusador, en orden a su rol (padre, abuelo, tío, hermano mayor) o por una suerte de poder derivados de roles tales como sacerdote, maestro, profesor, vecinos amigos de la familia, etc. Es decir, el niño ama o tiene en cuenta el afecto o el poder del agresor. Ese adulto, era su modelo, su protector. Ello, amplifica el estado de angustia, de pena, de tristeza y de culpa, sentimientos, que colaboran con los planes del abusador.

Pero, finalmente, el pedófilo debe asegurarse de que el niño no hablará. Para ello, sella esa relación con frases que horrorizan a la criatura: “si cuentas lo que hicimos a alguien, la mataré a tu mamá con un cuchillo”, “con el cuchillo le sacaré los ojos” “si se enteran, a vos no te van a querer más”, “si dices algo, me llevan preso y no me verás nunca más”, “si dices algo, nadie te creerá”, “no te olvides que vos sos el que me lo hiciste”.

El niño para ese entonces, pasa a ser un instrumento, una herramienta del pedófilo, la que usará del modo que a él se le antoje.

Cuáles son los síntomas o datos que nos ayudan a descubrir lo que está pasando

Es muy simple. Lo primero que debe hacer usted es no asustarse, ni increpar al niño. Usted con esta lectura sabe lo que él está sufriendo. No se desespere, hable con él, mírelo a los ojos, tómele las manitos y pídale que le cuente lo que le pasa. Usted observará como mamá, gestos que nadie más que usted comprenderá si sabe mirar.

Luego, puede observar acciones o conductas que no había desarrollado hasta ese momento como que se hace pis en la cama, quiere dormir con la luz prendida, baja el nivel de conducta y calificaciones y no quiere ir a la escuela, tiene momentos de irritabilidad, tristeza o depresión en donde usted le llamará la atención que se esconda en lugares raros como muebles, debajo de la cama. Todas conductas diferentes a las que tenía. No puede controlar el miedo y la angustia.

Luego de ello, comience por creerle todo lo que le dice, no ponga nada en tela de juicio, no relativice nada, tan sólo escúchelo asintiendo con la cabeza cada frase que el niño diga. Esto le dará confianza y comenzará a hablar. Nunca deje de tomarle las manitos entre las suyas.

Quédese tranquila, repetimos, no se asuste, actúe con calma y para cada caso, consulte a expertos en la materia. Si usted no hace todo con serenidad, él, advertirá su enojo o incomodidad y se retraerá. Usted, sin quererlo estará ayudando a su silencio.

PREVISIONES

1) Usted sabe desde siempre, por la relación que tiene usted con su marido y se supone que lo conoce, si es capaz de un hecho de esta naturaleza. Usted debe reflexionar si puede o no ejercer este tipo de actos con sus hijos. Ninguna mujer, puede ignorarlo. En la mayoría de los casos de abusos de padres biológicos o parejas de la madre, no se descubre, por cuanto la madre, no quiere darse cuenta.

Podríamos decir que es una conducta humana, pero, no sin dejar de lado, que también significa una crueldad, una perversión, esconder, muchas veces estas cuestiones, que se intuyen, so pretexto de no admitir el error, o la culpa de haber encontrado como pareja un abusador de su hijo.

A pesar de ello, debe comprender, que muy probablemente, usted siempre fue engañada y éste, es el momento de ponerse en actividad para solucionar todo lo que ha ocurrido hasta este momento.

2) Nunca deje que ningún varón, le haga “caballito” en las piernas a un niño o niña, ni juego que se le parezca, ni siquiera que mantengan al niño en el regazo de un conocido o desconocido. Cuándo nos referimos a desconocido, estamos haciendo hincapié sobre aquella persona que usted conoce profundamente, no al conocido circunstancial.

3) Preste atención a los que se comportan amorosamente o simpáticamente con usted y conjuntamente con sus hijos. Suelen ser muy atentos y desean suplirla a usted o su esposo en todas las tareas o actividades que puedan, con tal de tener oportunidades de quedarse a solas con el niño.

4) Preste atención cuando su hija o hijo se han ausentado de las zonas de visibilidad común en fiestas, reuniones de cualquier tipo, bares, restaurants.

5) Aunque sea niña o niño grande (10 años) nunca deje que vaya sola/o al baño de un lugar público. Tampoco lo envíe sólo al almacén aunque quede en la esquina, a pocos metros de su casa, a cualquier hora del día.

6) El niño o niña pueden estar necesitando más afecto y caricias suyas. El acercamiento, la simpatía y la bondad del pedófilo le resultan atractivos para sus emociones.

7) Controle los regalos que le hacen, estén relacionados con un festejo o no.

8) El pedófilo, luego de tener upa (alzado) al niño, suele modificarle el estado y la posición física del niño, sin consultarle. Es decir, cuando usted observa que lo cambia de lugar, lo sube, lo baja, le maneja sin consultarle al niño, estamos frente a un rasgo importante a observar, en este caso, busque algún motivo para alejarlo de la zona y hable con su hijo en privado. No se enoje con el niño o la niña, ellos no son responsables de nada de esto, están absolutamente, totalmente excluidos de la culpa de todos estos procesos.

Ese modo de manipular el cuerpo de la criatura, puede ser un reflejo de que el pedófilo, está midiendo la capacidad de manipulación que tiene sobre el cuerpo del pequeño y la respuesta del niño (pasividad ante la acción compulsiva, violenta y unilateral).

8) Siempre hable de estos temas con los niños, no tenga temor. Abordar esta situación dentro del afecto que implica una conversación familiar con sus padres, puede ayudarlo y lograr la confianza, para que si le ocurriera algo, ustedes sean los primeros en saber.

Cuáles son los rasgos que muestra el niño abusado

Si bien el niño está compelido, asustado, amenazado por el silencio que le propone el abusador, obviamente no puede esconder síntomas muy claros, a los cuales, usted, en general debe prestar atención.

Esta criatura, piense usted, no sólo está recibiendo un agresión emocional, espiritual, afectiva, sino física, por cuanto él no está preparado en este sentido para comprender lo que le está ocurriendo, pero nada impedirá, que si usted es cuidadoso, lo advierta.

1) Siempre que pueda, en la sobremesa, por ejemplo, convérselo de cualquier tema que a él le interese, mirándolo a los ojos. Ningún progenitor, puede sustraerse, no darse cuenta, o no advertir, que algo le ocurre, cuando lo mira frente a frente.

2) Esté alerta a los siguientes cambios de actitud o conducta:

a – Comienza a tener miedo de dormir con la luz apagada.

b – Sorpresivamente para usted, se niega a asistir a la escuela, o al club, o a algún lugar público o social, o a la casa de algún amigo, pariente, vecino, inventando cualquier tipo de excusa.

c – Se orina en la cama.

d – Empieza a decaer su atención en sus estudios e incumple con sus tareas escolares.

e – Se lo observa fastidiado, enojado sin motivo, o cualquier conducta, que para usted resulta diferente.

f – Desea ir o se escapa y cuando usted a su regreso le consulta a dónde estuvo, usted se da cuenta que le miente o que no sabe explicar muy bien. Puede estar siendo obligado a concurrir a lugares inseguros, manipulado por el abusador.

g – Esté atento a los comentarios del niño sobre personas determinadas. Recuerde, que antes, al comienzo de todo, él tenía una relación afectuosa, cómoda con su agresor y que ahora al sentirse agredido sexualmente, ha cambiado de opinión. Esto es muy difícil de ser detectado, por cuanto el abusador, le impuso el silencio a través de una amenaza grave.

¿Cuándo usted ha logrado que el niño relate la verdad, cómo debe actuar?

1) Debe pensar, que usted o el niño, ha logrado una etapa muy interesante en esta evolución de la cual usted debe sacar provecho, no perderse esa oportunidad, de liberar al niño. Por ello, actúe, de la siguiente manera:

a) No se asuste, relájese, cuente hasta 100. Mírese en el botiquín del baño por unos segundos, respire hondo y con cuidado, suavemente llámelo, a un lugar cómodo, en donde él sienta que está cobijado y ante la seguridad que usted le brinda.

b) Antes de hablarlo, abrácelo con buena presión y susúrrele al oído la frase más amorosa que usted sabe que a él lo hará sentir bien.

c) Tocándole la carita, dígale que todo va a estar bien, que quiere usted, que él le cuente todo lo que está viviendo. (Lenguaje adecuado a la edad del pequeño)

d) Anticípele que él no tiene la culpa ni es responsable de nada de lo que le pasa.

e) Cuando él comience con el relato, téngalo de la mano, y a cada frase que él diga, asienta con su cabeza, en un gesto claro de estar de acuerdo con él y que además lo está escuchando.

f) Diga lo que le diga, no le manifieste a él ningún enojo, ni con él ni con el agresor.

g) De una manera suave, sin atemorizarlo dígale que le cuente todos los acontecimientos que está viviendo, con nombres, circunstancias, horarios, lugar, etc., esto le provocará una distención, una serenidad, que quizá hace tiempo no la tiene. Posiblemente ese relato sea acompañado de un llanto. Consuélelo mientras habla.

Comenzará a observar que en la medida que habla con usted, el comienza a relajarse y pronto, comienza a aclarar, o a dar detalles que antes no se le habían ocurrido. Ese es el momento que piense, que su presencia y su acción están dando efecto.

Intente hacer este abordaje usted, no lo deje en manos de un especialista a esta primera intervención, salvo, que el niño, se niegue a participarla. Pero, si usted ha logrado al menos una respuesta, continúe, se va a soltar y terminará contándole todo.

h) Usted decida qué es mejor, si esa primera reunión la hace usted sola o con su papá. Algunos niños (varones o mujeres) se retraen, se niegan a hablar delante del padre del sexo opuesto.

i) De más está decirle, que si el agresor resulta ser un familiar muy cercano, tome los recaudos suficientes para hablar fuera del hogar, en un lugar seguro, como puede ser un parque, una plaza.

j) Luego de que él le relató todo, surgirá en usted algunas necesidades básicas, que las podemos dividir en dos conductas:

A – ASISTENCIA PSICOLÓGICA DEL NIÑO

B – ASISTENCIA JURÍDICA EN PROTECCIÓN DEL NIÑO

Nada más para que usted tenga una idea de cómo se adueña del niño, niña o adolescente el pedófilo, observe este video, no se asuste ni asuste al niño.

 

Escribió Julio César Ruiz