(Video) Derechos Humanos… cuando la muerte no se ve

Publicado el 21 julio, 2011 por Julio César Ruiz

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El 26 de junio del 2002, la masacre de Maximiliano Kosteki y su compañero Dario Santillan, transmitido paso a paso por televisión, fue tremendamente conmovedora. Una de las escenas que más se recuerdan, es cuando el segundo de ellos, estaba herido de muerte y el Comisario Inspector Alfredo Fanchiotti, a cargo del operativo, lo arrastrada de los pelos por los pasillos de la estación ferroviaria de Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.

Masacre de Avellaneda, Junio del 2002

En ese momento, el Senador Nacional, en ejercicio de la Presidencia, el Dr. Eduardo Duhalde, declaró a la prensa, que aquel momento, del doble homicidio, “fue el más crítico de su administración”.

A fines del año 2010, la represión violenta, poco publicitada por cierto, de los aborígenes Qom, cuando reclamaban la devolución de sus tierras, fue igual o peor. La diferencia fue, que ocurrió demasiado lejos, en una zona selvática de Formosa. Ningún canal se hizo eco de esas imágenes, razón por la cual, nadie lo advirtió.

Violencia contra el Pueblo Qom

Tan sólo un policía arrepentido, que filmó el ataque, nos permitirá ahora, observar la similitud entre uno y otro hecho, también la intolerancia, la falta de solidaridad hacia los aborígenes caídos y tratados como si fueran perros, por “los auxiliares de la Justicia” exactamente como en aquel invierno del 2002.

 También el video nos muestra, como al día siguiente de los hechos, el Gobernador de Formosa, Gildo Isfran, utilizando como testigo presencial a la Presidenta de la Nación, Cristina Férnandez, al finalizar su discurso dice que quiere desmitificar que ellos reprimen a los hermanos Qom.

Gildo Insfran, Gobernador de Formosa

En este año 2011, la sociedad argentina, observa con estupor el resultado terminal de la mitomanía y la monotemática con que se ha manipulado los Derechos Humanos en nuestro país. Hasta ahora, hemos asistido como pasivos espectadores a la mutación anacrónica de organizaciones social aliadas a la política activa, cooptadas con dinero,con dádivas, con condecoraciones, y con cargos políticos y funciones públicas, como siempre, tan sólo, para los familiares de sus máximos subsidiados.

La sociedad argentina, puso en las Madres y en las Abuelas, la defensa de los Derechos Humanos y creo que lo hicimos por desidia, por intereses, por comodidad o por cobardía, pero, ha llegado la hora que retomemos esa competencia Comunitaria y reconozcamos que nos hemos equivocado.

Esta historia repetida durante 8 años, debe servirnos para comprender, que los Derechos Humanos, deben ser la Bandera de los Pueblos y no de los gobiernos de turno.

El sufrimiento humano, de la vulneración de derechos humanos, no nos da tregua, es hora de actuar.

Creo que ha llegado la hora, de barajar…y dar de nuevo.

Escribió Julio César Ruiz