(Videos) Tráfico de bebés: Añatuya en el camino al Infierno

Publicado el 6 marzo, 2012 por Julio César Ruiz

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Añatuya, es una ciudad ubicada a 196 km al sureste, de la capital de Santiago del Estero, en la República Argentina.

Es cabecera del Arzobispado que lleva su mismo nombre y luego de investigaciones de nuestra organización, y las consecuentes denuncias penales, con pruebas contundentes sobre bandas de traficantes que compran y venden niños recién nacidos, todos, sin exclusión fueron sobreseídos por el ex juez de la causa, Alvaro Mansilla, sin siquiera haberlos citado a declarar.

En un repaso fugaz, observe, rapidamente, algunas imágenes del lugar

Secuencia fotográfica

Sobrevuele un momento con nosotros, uno de los Infiernos más importantes de Argentina, en donde vivir, es un calvario.

Aclaración: Esto es una ínfima parte de la magnitud de lo que ocurre en la realidad.

-65% de desocupación laboral

-40% de necesidades básicas insatisfechas

-30% de analfabetismo

-15 por mil de mortalidad infantil dentro del año de vida

-1 médico cada 1.000 habitantes

-3,8 sacerdotes cada 1.000 habitantes

-El 75% de la población vive del tráfico y la trata de bebés

-Existen 12 bandas organizadas dedicadas al tráfico y la trata de bebés

-467 personas, se dedican a la magia negra.

-42 viven de matar por precio.

-36 personas dedicadas a la magia negra, especialmente a las prácticas vudú.

-28 personas ejercen y viven, de la magia blanca.

-Desaparición sistemática de un promedio de 12 bebés por semana

-16 Iglesias evangélicas.

-13 Iglesias católicas.

-1 Desenterrador, llamado Mario Alvarado, ducho en la exhumación de cadáveres de adultos para saqueos y de bebés para ritos satánicos.

-1 Barrio llamado La Merced, de aproximadamente 400 viviendas, hechas, intercambiando un bebé por la construcción de cada pared.

 Muerte por decapitación de un bebé en el momento del parto, en perjuicio de la señora Alicia Ercilia Quiroga, de 26 años de edad,  por parte de una obstetra del Hopsital Regional de Añatuya.

Muerte por incineración en la incubadora, de un bebé sietemesino, por en el turno de la Jefa de Neonatología del Hospital Regional de Añatuya, señora Mónica Contreras.

-Hoteles con salas de partos en donde se producen nacimiento de hijos de niñas madres, que son utilizadas en la explotación laboral, la prostitución y el embarazo para la venta de recién nacidos.

12 pistas de aterrizajes clandestinos en la zona.

Más de la mitad de los sujetos detenidos en la alcaldía de Añatuya, están acusados de abusos sexuales en perjuicio de niños.

Desapareció del ámbito judicial, el expediente sobre una denuncia por abuso sexual contra Monseñor Adolfo Uriona, arzobispo de Añatuya.

– El Dr. Pedro Simon, siendo vicepresidente de la Cámara Legislativa de Santiago del Estero, propuso y aprobó el art. 132 del Código de Procedimiento, que permite arrebatarles las tierras a sus dueños originales, los aborígenes.

El fundamento que se esgrimió es que los nativos, debían tener el título de propiedad de sus tierras. 

Poseen escribanías, que confeccionan escrituras truchas, para los nuevos “adquirentes”, que generalmente son ricos, y amigos del Poder.

El mismo Pedro Simón, actual Fiscal Federal de esa provincia, es asesor de empresas que compran esos predios enajenados ilegalmente.

En la siguiente secuencia fílmica, se observa, como el Dr. Pedro Simón, siendo en ese momento, vicepresidente de la Cámara Legislativa, vestido de jean y camisa naranjada, en persona, dirige las expulsiones de los campesinos.

Nota de color

Es una población que está gobernada por inmorales por corruptos, es zona de nadie, todo está permitido, no hay pena, no hay castigo, es todo un territorio, liberado, siempre por supuesto, con la aceptación, explícita del Arzobispado de Añatuya.

Nada es ético, el valor moral no existe, una pequeña prueba de ello, es este video,  en donde Mónica Hernandez, fue filmada robando dinero de la caja de un kiosco, noticia que debió haber pasado inadvertida, pero no cuando se trata de la secretaria privada del Intendente de ese Pueblo, un territorio, tomado por la miseria humana, construido y apretujado, entre la obscenidad del Infierno y la petulancia del Poder.

 

Escribió Julio César Ruiz