La Honorabilidad que nunca supimos concebir

Publicado el 10 agosto, 2012 por Julio César Ruiz

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Para ser Presidente de la Nación, no es necesario contar con alguna especialidad, habilidad ni título profesional. Ninguna Constitución de un país civilizado podría exigirlo, por cuanto significaría excluir mucha gente capaz, que también tiene, como derecho propio acceder a cargos públicos en haras del bien común.

Lo que sí debiera ser requisito imprescindible para el desempeño de cualquier función pública es la “Honorabilidad”. Para  definir, tamaño Valor, es interesante apelar a sus sinónimos, los que nos permitirán entender cuál es el verdadero contenido de esta expresión. “Honorabilidad” quiere decir:

Dignidad, decoro, decencia, probidad, reputación, pudor, honestidad, nobleza, mérito, prestigio, modestia, altruismo, consideración, conciencia, moderación.

La “Honorabilidad” en tiempos pasados y en países lejanos, se defendía hasta con la vida. Hoy no pasa de ser un adjetivo, que ni siquiera en la escuela primaria  se escucha, se escribe, se define o se enseña.

La misma Constitución Nacional Argentina, en su texto nunca la menciona y ni siquiera como condición para ocupar un cargo público. Para ser presidente de la Nación en Argentina el único requisito es ser: “…argentino nativo, tener treinta años y tener una renta anual de dos mil pesos fuertes o una entrada equivalente”, …menos exigencias que para sacar un préstamo personal en un banco cualquiera.

Si en la Carta Magna que dio vida y valores al nacimiento de la Nación Argentina, el termino “Honorabilidad” no existió, debe ser que nunca estuvo entre nuestras previsiones ni necesidades como Sociedad.

La “Honorabilidad” unida a la valentía da como resultado la dignidad, pegada a la reputación otorga el prestigio, sumada al pudor logra el respeto por el otro, abrazada al mérito crea autoridad moral, ceñida a la modestia nos premia con la humildad, asociada con la consideración nos da la sabiduría de la moderación y el punto máximo que alcanza, es cuando se enamora de la honestidad, por que juntas…procrean todo lo demás.

Escribió Julio César Ruiz

 

 

 

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