Hoteles de la trata de bebés: “Acá llegan dos y se vuelven tres”

Publicado el 30 marzo, 2014 por Julio César Ruiz

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Añatuya, es una ciudad de aproximadamente 15.000 habitantes y está ubicada a 190 km hacia el sureste de la capital de la provincia de Santiago del Estero.

Las denuncias sobre la compra venta de bebés en esta región nos comenzaron a llegar en el mes de abril del año 2002 y fueron a través del 102 – El Teléfono del Niño, una línea telefónica que tutelaba y administraba y que además había traído inmediatamente Fundación Adoptar a la provincia de Tucumán.

Los relatos de las ventas de pequeños eran increíbles y cada vez más reiterados y detalladas sobre cómo se sustraen los bebés a sus madres y quiénes son los responsables intelectuales y ejecutores de la venta de sus hijos, una desgracia humana, que continúa, aunque cada vez más se cierra el cerco de los que llevan adelante este negocio.

Era para nosotros, como organización no gubernamental insostenible esta situación. Aunque teníamos nuestra base en la provincia de Tucumán, llegamos a la conclusión, que no sólo nos movilizaba el humanitarismo y la desesperación por no ser partícipes necesarios por omisión de estos actos delictivos de lesa humanidad, sino que era imperioso que comenzamos a hacer algo por los más pequeños. Por ello y por mucho más, abordamos, con un grupo numeroso de voluntarios, el 21 de septiembre del 2003 por primera vez aquella ciudad.

Cuando luego de un largo camino ingresamos a ella lo hicimos con una mezcla de temor, esperanzas, ansiedad y angustia por lo incierto, por lo desconocido de lo que posiblemente estábamos a punto de descubrir. Para aclimatarnos al lugar primero nos sentamos en un bar a una cuadra de la plaza principal. Pasaron tan sólo minutos para que el mozo, ante nuestras preguntas nos asegure que en su ciudad era fácil conseguir un recién nacido y que todos lo saben.

Los mismos parroquianos de las mesas aledañas dieron vueltas sus sillas hacia la nuestra y nos comenzaron a relatar historias y nombres de personajes, que nos hacían deambular desde el descreimiento, la exageración, la incredulidad hasta la fantasía.

Era casi imposible que tanta gente podía coincidir en los relatos, en los nombres, los apellidos, los domicilios. Como un desafío, nos dispusimos a probar que pasaba con tanta angustia relatada.

Inmediatamente concurrimos a los mismos lugares y visitamos las mismas personas que nos habían aconsejado entrevistar, nuestras caras y cruces de miradas, nos anunciaba, que ninguno de nosotros, lo podía creer. A partir de allí fue que comenzamos a descender a un infierno, en el cual debíamos dejarnos caer para comprender la verdad de lo que íbamos descubriendo.

No sabíamos por donde empezar, había trabajo para muchos días y no debíamos permanecer demasiado tiempo en el lugar por cuanto generaríamos sospechas y hasta corrían riesgos nuestras vidas. Pudimos trabajar algunas jornadas de sol a sol, en los cuales juntamos innumerables documentos, videos y pruebas irrefutables de aquellas historias casi fantásticas con las que nos habían recibido aquellos parroquianos.

Todo cambió el día en que el ex juez del Crimen de Añatuya, Alvaro Mansilla recibió nuestras primeras tres denuncias penales. Desde allí comenzó la persecución a nuestros voluntarios y el encarcelamiento, acoso y violaciones de las mujeres que se habían animado a decirnos quiénes y cómo les robaron sus hijos recién nacidos.

Quedaron pendientes otros testimonios igualmente degradantes que no pudimos presentarlos por que las víctimas seguramente iban a caer en las redes de la persecución oficial y otras historia, que por respeto a la vida actual de los hijos de las víctimas, ya adultos mayores de edad jamás podremos contarlas.

Una de las historias que más nos impactó fue la que señalaba la existencia de hoteles que albergan visitantes y en donde se realizan partos en sus habitaciones y hasta el cobro para permitirles presenciar el parto cuando son aspirantes a conseguir un niño para hacerlos cumplir roles de hijos en sus casas.

Algunos hoteles de la red

Tan sólo para comenzar por algún lugar de toda esta trama espantosa de complicidades, veamos ahora, cómo la propietaria de dos hoteles reacciona cuando ingresamos con cámaras a uno de ellos y le consultamos sobre si es verdad que allí se compran y venden bebés.

La protagonista se llama Patricia Largos de Ríos, es dueña de los hoteles: Avenida y Ríos y declara en el video que es común esa situación. Según ella, a pesar que niega todo lo que le preguntan, gracias a la pericia del periodista, dice que todos esos actos delictivos a diario, les pasan en partes diarios a la policía del lugar.

Patricia Largos de Rios dueña de los dos hoteles

Patricia Largos de Ríos dueña de los dos hoteles

Observe lo que dice hasta el final del video, no tan sólo las contradicciones sobre la titularidad de la propiedad y del negocio, sino lo más aterrador el reconocimiento que vienen parejas y se vuelven con un recién nacido.

El 22.12.2012, obviamente luego de la filmación de este video, es interesante mostrar lo que le ocurrió a Patricia Largos de Ríos y los motivos por los cuales va presa: Privación ilegítima de la libertad de una mujer de 24 años de edad, a la cual retenía contra su voluntad para la sustracción del bebé que estaba naciendo en esos momento en una habitación de su hotel. Como es obvio para la zona, esta mujer tan sólo estuvo detenida 48 horas en la comisaría del lugar.

Escribió Julio César Ruiz .