Abuso sexual infantil: La diferencia

Publicado el 15 mayo, 2014 por Julio César Ruiz

Facebooktwittergoogle_plusmail

Hay una manera rápida, inmediata de conocer si un niño es o fue abusado. La premisa es revisar qué imagen tiene el niño o niña en la cabeza y para descubrirlo, el método por excelencia es el dibujo.

Ello nos permitirá advertir, que lo que tiene como imagen o concepto está relacionado exclusivamente con lo que conoce, con lo que, de una manera u otra, inevitablemente,  ha formado parte de su experiencia.

Si bien es cierto una criatura puede fantasear, pero nunca haciéndolo, podrá dibujar con la precisión suficiente sobre algo que verdaderamente no conoce, algo que nunca formó parte de su experiencia real.

Muchas veces suelen ser respuestas de padres, que por un instinto de negación, expresan que este tipo de conductas son parte de la fantasía de la criatura, lo que no puede sostenerse ni como teoría, toda vez que un niño nunca puede manifestar a traves del dibujo, con tanta precisión lo que no conoce. Es como si a usted le propusieran que dibuje el rotor izquierdo de un Boing 707/AC40, sin que jamás lo haya visto, para ese entonces…¿que supone usted que dibujaría?

Posiblemente, si tuviera imaginación o fantasía podría hacer algo parecido a un “motor”, por lo de “rotor”, pero nunca acertaría a dibujar con total exactitud y característica si antes no formó parte de su experiencia visual.

Por eso, es importante para este tipo de diagnóstico: el dibujo… donde el pequeño revive tan sólo lo que vio, lo que conoce, lo que de algún modo fue parte de su experiencia o se le manifestó de una manera violenta.

Observe con atención la diferencia de reacción frente al pedido de que dibuje un niño abusado y otros que nunca sufrieron esta situación.

Ahora veremos como se manifiestan niños que no fueron abusados, a pesar del estímulo subrepticio del terapeuta.

Posiblemente haya tenido la experiencia de ver desnudo a su papá o a su mamá, pero nunca, esos genitales que forman parte del concepto de forma que tiene en su cerebro representan una agresión, una violencia, como para necesitar exponerlo en un dibujo como una suerte de descarga que los angustia, ya que para ellos, esas imágenes son tan sólo de papá o de mamá desnudos, sin ninguna otra connotación.

Escribió Julio César Ruiz