Aunque no lo quieran saber, éstos no son sus hijos…
Los que intentan ser padres consiguiendo un niño, nunca logran su objetivo, por el contrario, tan sólo calman una obsesión que los atormenta, sin interesarles que la obscenidad de sus actos entremezclan lo que ellos convinieron en llamarlo "amor", con los negocios infames e inconfesables de los traficantes de personas. Al final de sus días, y cuando ya no tienen fuerzas para explicarlo, algunos, comprenden, que la gravedad fundamental, no estuvo en ello, sino en haber tenido que sostenerles la mirada, haciéndoles creer, que son "sus hijos". Escribió Julio César Ruiz Reclutaban a parturientas en Añatuya para que ...











