De una fábrica de bebés a EE.UU

Publicado el 10/05/2012 por Julio César Ruiz

Se apropiaron de él al nacer, en Añatuya y apareció 31 años después en Nueva Jersey, EE.UU

Emiliano Soreira a los 31 años, se enteró de una verdad que todos manipulaban, pero que tan sólo le pertenecía a él

AÑATUYA, Depto Taboada Santiago del Estero-Argentina (artículo completo)

Se llama Emiliano Soreira y fue inscripto en Colonia Dora una localidad al sureste de la provincia de Santiago del Estero con el apellido de un matrimonio de Buenos Aires que se lo llevó de Santiago del Estero, en la Argentina, de nombres Graciela y Marcial Soreira. y luego a 

Emiliano Soreira tiene 31 años, nació en Añatuya, pero desde los 2 vive en la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos, donde los apropiadores, Graciela y Marcial Soreira, que lo radicaron en Nueva Jersey, Estado Unidos.

Emiliano relata que su madre adoptiva es ‘de tez blanca, ojos azules, de origen italiano, y mi viejo es morocho, de la provincia de Córdoba’.

‘Sólo deseo saber quién soy, esto no se trata de rencores, ni de venganzas, ni de reproches, sólo una necesidad para seguir viviendo, ya que esto ha afectado mi salud emocional y física. El otro motivo es para que sepan -sus familiares biológicos- que los busco, y que me haría muy feliz conocerlos. Sólo pido aunque sea eso, tener la oportunidad de verlos, conocer mis raíces, sin reproches ni rencores. Solo saber de dónde vengo’, dijo, casi a modo de súplica.

NOTA DE LA FUNDACIÓN ADOPTAR

Desde el año 2001, venimos denunciando, que el sureste de Santiago del Estero, con su base en Añatuya, es una de las 3 fábricas de bebés que hay en Argentina.

Alvaro Mansilla, ex Juez del Crimen de Añatuya, Santiago del Estero, es el que a pesar de las pruebas y denuncias penales contundentes, que habíamos presentado, en el año 2005, sobreseyó a todos los que habíamos señalado como responsables de tráfico de recién nacidos, sin siquira haberlos citado a declarar.

Alvaro Mansilla, actual juez en la Banda de Santiago del Estero

También dijimos:

1.- Que desaparecen un promedio de 12 bebés por semana, nada más que del sureste de esa provincia, información investigada por nosotros y que luego sorpresivamente, fue corroborada, por el propio gobernador de esa provincia, quién en mayo del 2005, dijo:

2.- Que la minoría de los bebés se venden para cumplir roles de hijos en la Argentina, pero que la mayoría van a los siguientes destinos:

a) Pornografía y prostitución infantil

b) Para explotaciones laborales y de mendicidad

c) Al desguace de órganos

d) Para trasladar, dentro de sus genitales sustancias peligrosas.

d) Para ritos satánicos

e) Para mostrar violaciones por internet para poblaciones de pederastas que se reúnen en foros especiales para tales fines.

4.- Que existen repartidos, en especial por Europa personas, de distintas edades, que nacieron en cualquiera de las tres fábricas instaladas en Argentina.

5.- Finalmente:

a) No pudimos presentar la tercera denuncia sobre tráfico de bebés por cuanto, el Juez Mansilla, esperaba nuestras investigaciones para modificar las pruebas y meter presas a las mujeres que se animaban a hacernos denuncias de la apropiación de sus hijos

b) En el año 2011, se quemaron oficialmente, las pruebas, que existían en el Hospital Regional de Añatuya, en donde podría haberse encontrado alguna información.

c) Para desviar la atención: Siguen insistiéndo que hay que cambiar la ley de adopciones, aunque de enjuiciar y meter presos a los traficantes nadie habla, a pesar que estas bandas, en un 90% están compuestas por empleados públicos.

d) Siguen mostrando al mundo:

– Que los únicos desaparecidos que existen en la Argentina, son los que “busca” Hebe de Bonafini.

– Qué los únicos bebés apropiados en Argentina, son los nietos que luego de 34 años continúa buscando Estela de Carlotto, más el establecimiento de la idea política que ni antes ni después de ello, existió “algún otro plan sistemático de robo de bebés”.

– Que el tráfico humano no figura en las agendas públicas de sus intereses y que tan sólo colocan y auspician un caso de una desaparecida, como emblemático frente a una cantidad incalculable de mujeres que nunca nombran, incluidas extranjeras.

– Que el tráfico humano en general y el tráfico y la trata de bebés en particular, es una materia, que en Argentina, las espaldas de los políticos y funcionarios, nos mostraron que se mantienen ocultos por cuanto están involucrados jueces, diputados, políticos, famosos, ricos, personajes del espectáculo, funcionarios, gobernadores, vicegobernadores, parteras, abogados, defensores de menores, escribanos, dueños de hoteles, directores de hospitales.

Pero, la realidad es que en Santiago del Estero…

– Que hay 24 pistas clandestinas por las cuales desaparecen nuestros recién nacidos.

– Que los bebés son entregados a los adquirentes, con papeles y sin papeles, confeccionados por supuesto por los registros civiles o por jueces de paz.

– Que hay 12 las bandas, incluídas las que operan en el Hospital Regional de Añatuya, que a las mujeres singnadas, que no quiere entregar sus hijos se los cambian por cadáveres de bebés en el momento del parto.

– Que los bebés discapacitados al no poder venderlos, les merman el cuidado, hasta llegar a no desconectarle la incubadora en tiempo preciso para que mueran incinerados.

– Que nunca, el Comité de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, liderado por Estela de Carlotto, presentó en ningún foro nacional o internacional, el  caso específico del tráfico y la trata de bebés.

Hay imágenes, que por respeto a la sensibilidad humana no mostramos, pero finalmente, creemos que no hacen falta, ya que para muestras vale el silencio de todos, que hasta ahora, con el perdón de la vaca, nunca dijeron ni mu.

Escribió Julio César Ruiz


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