Indicaciones de un sacerdote para inscribir a una niña robada

Publicado el 25/06/2010 por Julio César Ruiz

cura juan gordio

“Mis queridos amigos”

“Cuando la Superiora, hacía unas horas me había entregado esos papeles, fue cuando la madre de la niña se presentó diciendo que quería recuperar su hija, que poco antes había decidido abandonar. Al ver esto y prever que les podían hacer pasar a Uds. un mal rato, decidí no hablar ni tocar el asunto, hasta que no estuviera alejada la idea de esta mujer de recuperar la bebé. También, ni siquiera quise que Uds. en su momento se enteraran de que esta mujer había ido a reclamar nada.”

“Y así ha ocurrido, ya que como verán, ahora, en ningún lugar se acuerdan de nada. Yo he ido a explorar el terreno y no me han dicho ni una palabra, sino que todo bien y que podes hacerla vuestra hija, a la niña, cuando queráis.”

“El papel ese grande lo tenéis que llenar entre Uds., y el intendente y el párroco, y debidamente firmado se los recibirán. Si por casualidad les preguntaran, porqué tardaron tanto en inscribirla a la bebé, Uds. Le dicen solamente que Miguel había estado enfermo y esperabais, como es natural, a que el esposo se pusiera bien. No digan ni una palabra más ni una menos, sino a todo que sí.”

“Si queréis que la niña no aparezca con vestigio alguno sobre su origen, luego que arregléis en el escribano y en el Registro Civil, vais al Palacio Arzobispal con la Partida de Nacimiento ya certificada, y allí les arreglan el asunto de manera que mandan un oficio, para que se inutilice la partida del bautismo de la niña”.

Aclaraciones de la Fundación Adoptar

Carta privada del cura Juan Gordio Capellan de la Sala Cuna de Sevilla, España
Carta privada del cura Juan Gordio Capellan de la Sala Cuna de Sevilla, España, a los apropiadores

Usted podría interpretar que este texto, pertenece a un capellán argentino, pero se ha equivocado. En realidad, fue escrito por el cura Juan A. Gordio capellán de la Casa Cuna Provincial de Sevilla, España y presentado como prueba fundamental, en el juicio dirigido por el Juez Baltasar Garzón, quien considera que de ésta manera despiadada y extrema connivencia entre los poderes del Estado (español) muchos niños, en los años 60 y 70 fueron sustraídos de sus verdaderas identidades.

Escribió Julio César Ruiz


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