Mujeres tratadas: "escalan posiciones para salir de su rol"

Publicado el 01/07/2012 por Julio César Ruiz

Defensora General de la Nación, Stella Maris Martínez

“Las víctimas de trata escalan posiciones en la red criminal para salir de su rol”

La defensora General de la Nación dijo que hay una estigmatización social de las mujeres que cayeron en una red de tratantes. Luego de ser rescatadas, tienen que convencer a la Justicia de que sufrieron el delito, dijo Stella Maris Martínez. Migraciones
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Soportaron que les quitaran su libertad. Las obligaron a poner su cuerpo para que otros se aprovechen de ellas. Y cuando lograron salir de las manos de los proxenetas, sufren el temor de ser juzgadas y castigadas por una Justicia a la que tienen que convencer que fueron víctimas de trata de personas.

Martínez dijo que en Argentina se criminaliza a las víctimas de trata de personas, quienes prefieren callar el calvario por el que pasaron ante el temor de sufrir una pena privativa de libertad y ante las eventuales represalias de los traficantes. “Son personas inmersas en un cuadro de alta violencia, donde los traficantes las tienen ya de por sí amenazadas. El temor las disuade de buscar protección y justicia. Dicho de otra manera, están entre dos fuegos: o se quedan y siguen siendo victimizadas por el traficante, o van a la Justicia y son criminalizadas por el poder judicial”, afirmó la defensora General.

De víctima a delincuente 

“Expertos en la temática han observado que mujeres víctimas de trata suelen, con el tiempo, escalar posiciones en la organización criminal, como la única forma a su alcance para salir del rol de víctima, ante un Estado ausente que no las supo rescatar”, explicó Martínez.

Esta situación está contemplada por la actual ley de Trata de Personas, que establece que las víctimas no son punibles por la comisión de cualquier delito que sea resultado directo de haber sido objeto de trata, y tampoco por infracciones de la legislación migratoria, cuando sean consecuencia de la actividad desplegada. “Esto dice la ley. En la práctica no se da. Si seguimos criminalizando a las víctimas jamás vamos a poder desbaratar las redes. Las víctimas suelen ser acogidas como criminales más que como víctimas”, afirmó la funcionaria judicial.

“Otra situación es que las autoridades de migración se limitan a deportarla a su lugar de origen. En nuestro país, la Dirección Nacional de Migraciones se está portando bien en lo interno, pero está expulsando en fronteras. Hay mujeres que son claramente transportadas en una situación confusa, y son expulsadas. Tienen derecho a una asistencia jurídica antes de que se verifique la expulsión en frontera”, manifestó Martínez.

Los grandes tratantes 

Otro gran vicio que se detecta en el sistema argentino, y que guarda similitud con lo que pasa en el tráfico de drogas, es que como no se puede captar a los grandes dueños de las redes de trata y a los grandes dueños de las redes de tráfico, el Estado atrapa a los más débiles. “Criminalizamos a las víctimas de trata, a los pequeños vendedores de estupefacientes, porque algo hay que atrapar”, comentó la defensora General.

“En nuestro medio persisten prácticas intimidatorias en estereotipos y prejuicios de género, que han llevado a los tribunales a perseguir penalmente, y en algunos casos a condenar, a mujeres víctimas o que se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad. Son los mismos prejuicios y estereotipos que conducen a la impunidad de las denuncias sobre hechos de violencia contra las mujeres”, afirmó la disertante. Según su óptica, se criminaliza a la víctima cuando no se adecuan a las imágenes sociales generalizadas sobre los roles que deben cumplir las mujeres en la sociedad. “Las víctimas de trata no son mujeres buenas para el imaginario social”, dijo.

“Hay un ideal de víctima. Remite a un prototipo de mujeres que son blanco fácil de la violencia, vulnerables y necesitadas de protección masculina. Deben tener un comportamiento decente, ser trabajadoras y amantes de la familia”, describió. En el otro lado está la víctima mala, la culpable. “Es la que realiza actividades impropias para su género, posee dudosa reputación, se relaciona con personas equivocadas, es fuerte, y pudo haberse protegido o resistido. Esta segunda víctima no merece protección; si es fuerte, puede defenderse sola”, contó Martínez.

La defensora General afirmó que funcionan otros estereotipos sociales. “Uno de los más es que las mujeres somos mentirosas. Si decimos que nos pegan, mentimos. Si decimos que nos violan, mentimos. Si la mujer relata que fue víctima de trata, en realidad dicen que lo hace porque le gusta”, aseveró la disertante.


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