(Video) Silvio Sosa:Le cambiaron su bebé por un cadáver al nacer

Publicado el 18/07/2010 por Julio César Ruiz

Silvio Sosa relata cómo le cambiaron por un cadáver su bebé al nacer

Una de las últimas palabras de Silvio Sosa

“En el libro de los que están en el cielo mi changuito no figura”

(Aclaración) Esa nota periodística, por las investigaciones del tráfico de bebés en Añatuya, Santiago del Estero, Argentina, fue la que en el año 2007, ganaría el importante y prestigioso PREMIO PERIODISTICO DEL REY JUAN CARLOS DE ESPAÑA, quedando todos los partícipes, incluido el Monarca Español, como testigos privilegiados de de la Trata de Bebés en la zona, delitos aberrrantes, que en algún momento, deberán ser juzgados como crimenes de Lesa Humanidad por acción u omisión, cometidos contra los más pequeños.

Los Hechos

La Fundación Adoptar planteó el caso de Silvio Sosa, ante el Juzgado del Crimen de Añatuya, Santiago del Estero, Argentina, quenunca nos notificó sobre las investigaciones realizadas.

Aquel día, desde su trabajo, presuroso corría. Le habían llamado diciendo que había sido papá de un varón. Cuando llegó la encontró llorando a su mujer. Su cuñada le había dicho que era un varón y que “…era un negrito como yo”. Poco a poco, empezó a comprender, lo que le estaba pasando. Esto que ya había escuchado tantas veces, por las calles de su pueblo, le estaba ocurriendo a él.

Abrazó para consolar a su mujer y antes que pudieran darse cuenta de la magnitud de su dolor, apareció por sus espaldas, la que ellos conocían como la monja María Isabe. Consolándolos y acercándose a Silvio, le dijo: “¿no lloren, es un angelito muerto?”. “Entiérrelo usted mismo, acá, al fondo, del hospital”.

“la monja me puso en las manos una pala nuevita, con la punta redonda”, recuerda.

Silvio desoyó el consejo y antes de llevar a su esposa a casa, alzó en brazos al “angelito”y con el respeto de un hombre del campo, con sus propias manos, lo sepultó en la tumba dedicada a los muertos de su familia.

A instancias de su denuncia, la Universidad Católica de Santiago del Estero, hizo un ADN, resultados que nunca logramos que el Juzgado nos informara.

Desde ese momento, Silvio, deambuló hasta su muerte, por las calles de Añatuya diciendo: “Ayúdenme a encontrar mi hijo, yo nunca merecí lo que me hicieron, en el libro de los que están en el cielo mi changuito no figura”.”Yo, como ustedes tengo derecho a abrazar a mi bebé”

“Poco tiempo después mi mujer me abandonó, nunca pudo perdonarme que me haya dejado quitar el bebé”.

Una semana antes de morir y en absoluta soledad, en el mismo Hospital Regional de Añatuya, desde donde desapareció su negrito, Silvio dijo: “Lo único que me quedó es el cuerpito de un angelito”, y espero que Dios no me castigue por lo que hice y que mi hijo ande vivo como me han dicho”.

Silvio Sosa un símbolo de muchos añatuyenses que buscan sus hijos apropiados y muy probablemente morirán sin encontrarlos.

La dificultad en el habla que usted observará es, no sólo por el intento de controlar su llanto, sino también, por un derrame cerebral que tuvo al enterarse que su mujer, había muerto de pena…antes que él.

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El Papa Francisco nunca nos respondió sobre el pedido de ayuda para este caso:

francisco

Escribió Julio César Ruiz


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